
Zacatecas no sabe empezar en silencio… y mucho menos cuando cumple 40 años celebrando la cultura.
La noche de inauguración del Festival Cultural Zacatecas 2026 en la Plaza de Armas quedó marcada por una escena tan inusual como poderosa: la música enfrentándose —y dialogando— con la protesta. Mientras un grupo del sector frijolero se manifestaba con tractores en el corazón del centro histórico, la incertidumbre crecía sobre si el concierto lograría realizarse.
Por momentos, el arranque del festival pendía de un hilo.
Pero el acuerdo llegó. Y con él, una lección necesaria: la cultura no está peleada con la exigencia social; al contrario, pueden convivir cuando hay respeto de por medio.
Puntuales, las luces del escenario se encendieron y los integrantes de Revisiting Creedence tomaron su lugar frente a un público que ya cargaba en el ambiente algo más que expectativa. Lo que vino después fue un viaje directo a la memoria colectiva del rock.
Con los primeros acordes, la tensión se transformó en energía.




El vocalista Dan McGuinness conectó de inmediato con el público zacatecano, incluso intentando comunicarse en español. Una frase resonó entre la multitud y no pasó desapercibida: “esta noche es para los frijoles”. Un gesto simple, pero cargado de empatía hacia la situación que había marcado el inicio de la velada.

El repertorio fue un desfile de clásicos que no necesitan presentación: Travelin’ Band, Green River, Hey Tonight, Lodi, Born on the Bayou, Susie Q, Who’ll Stop the Rain, Long as I Can See the Light, The Midnight Special, Proud Mary, Fortunate Son y Have You Ever Seen the Rain?. Cada canción fue coreada por una plaza llena, diversa, viva.
Y es que, entre tractores y consignas, la gente no dejó de disfrutar.









La Plaza de Armas —máximo foro de los zacatecanos— se convirtió en un punto de encuentro donde el pasado musical, la realidad social y la celebración cultural se cruzaron en una misma noche. Un inicio que difícilmente se borrará de la memoria colectiva del festival.


Así arrancan los 40 años del Festival Cultural Zacatecas: con ruido, con historia, con tensión… pero también con música que une.
Porque si algo quedó claro anoche, es que incluso en medio de la protesta, el arte sigue encontrando la forma de hacerse escuchar.