«Aquí se paga la cuenta»: restaurantes se rebelan contra los influencers

Cada vez más restaurantes están cambiando las reglas del juego. Lo que antes era una práctica común —intercambiar alimentos por publicaciones en redes sociales— hoy comienza a generar rechazo entre muchos negocios que aseguran haber sido víctimas de abusos.

El caso más reciente ocurrió en Reynosa, Tamaulipas, donde un restaurante anunció que no permitirá el acceso a influencers que busquen consumir gratis a cambio de menciones o contenido en redes sociales.

Los propietarios explicaron que la decisión surgió después de recibir de manera constante a personas que llegaban con cámaras, pedían varios platillos para grabar contenido y posteriormente intentaban evitar el pago ofreciendo publicidad digital.

La medida rápidamente se volvió viral y abrió un intenso debate en redes sociales.

Pero Reynosa no es el único caso.


Hace apenas unas semanas, el reconocido chef mexicano Édgar Núñez, propietario del restaurante Sud777, exhibió públicamente la propuesta que recibió del representante de un influencer colombiano, quien solicitaba una comida para dos personas a cambio de publicaciones en sus redes sociales.

La respuesta del chef fue contundente:
«Ya tenemos con los gorrones de México, no necesitamos de otro país.»


Más tarde agregó una frase que se volvió viral:
«Ni cuando vino Bad Bunny me pidió de tragar gratis.»


El chef también aclaró que no está en contra de los creadores de contenido, siempre y cuando paguen su consumo y respeten la experiencia de los demás clientes. Incluso señaló que muchos influencers son bienvenidos cuando existe una colaboración profesional previamente acordada.
La discusión ha dividido opiniones.

El chef también aclaró que no está en contra de los creadores de contenido, siempre y cuando paguen su consumo y respeten la experiencia de los demás clientes. Incluso señaló que muchos influencers son bienvenidos cuando existe una colaboración profesional previamente acordada.


La discusión ha dividido opiniones.
Por un lado, muchos restauranteros consideran que cocinar, atender y mantener un negocio representa un trabajo que debe ser remunerado, y que las colaboraciones solo deben realizarse cuando ambas partes obtienen un beneficio claro.


Por otro, algunos creadores de contenido aseguran que una recomendación en redes sociales puede representar una inversión publicitaria valiosa para pequeños negocios, siempre que exista transparencia y un acuerdo previo.


Lo cierto es que cada vez son más los establecimientos que prefieren establecer políticas claras para evitar malos entendidos: si hay colaboración, debe pactarse con anticipación; si no existe un acuerdo, la cuenta se paga como cualquier cliente.


💬 ¿Tú qué opinas?


¿Los influencers deberían pagar siempre por su consumo o consideras válido intercambiar publicidad por alimentos cuando ambas partes están de acuerdo?

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