La noche de ayer en el Festival Cultural Zacatecas 2026 arrancó con una vibra íntima y emocional gracias a Leo Rizzi, uno de los talentos jóvenes que hoy están marcando el pulso del pop alternativo en español.

Desde Ibiza para el mundo, el cantante ha sabido construir un universo sonoro donde la nostalgia, el amor y la vulnerabilidad se entrelazan con naturalidad. Su crecimiento no es casual: canciones como Amapolas, Malvas y Sánalo han encontrado eco en miles de oyentes que se identifican con sus letras y su forma tan honesta de narrar emociones.

En Zacatecas, bastaron los primeros minutos sobre el escenario para que el público conectara con él. Su set fluyó entre temas ya conocidos y adelantos, mientras la gente respondía cantando casi como si se tratara de un ritual colectivo.

Amapolas fue uno de los momentos más encendidos de la noche, con la Plaza de Armas completamente entregada. Pero también hubo espacio para lo íntimo. Antes de interpretar Malvas, Leo hizo una pausa para invitar a los asistentes a recordar a quienes ya no están, creando un instante suspendido, casi silencioso, que contrastó con la energía del resto del show.

Fue ahí donde su propuesta cobró aún más sentido: no solo canta, también acompaña.

Como parte de este momento clave en su carrera, el artista anunció que su nuevo disco, La belleza de las flores, verá la luz el próximo 8 de mayo. El lanzamiento vendrá acompañado de una gira que incluirá ciudades como Guadalajara, Tijuana, Toluca, Ciudad de México y Querétaro, consolidando así su presencia en México.



Con una propuesta sensible y una conexión cada vez más sólida con el público, Leo Rizzi no solo abrió la velada: dejó claro que lo suyo apenas está floreciendo.

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