
Hace 17 años, el director Sam Raimi nos recordó que una simple decisión en el trabajo puede condenarte para siempre. Entre sustos, humor negro y una de las maldiciones más memorables del cine, ‘Drag Me to Hell’ (Arrástrame al Infierno) se convirtió en una película de culto que sigue arrastrando a nuevas generaciones a las salas (y a las pesadillas).
A casi dos décadas de su estreno, repasamos por qué esta joya del cine de terror sigue siendo tan vigente y divertida.
Una trama donde las deudas se pagan… con el alma
La historia sigue a Christine Brown (interpretada brillantemente por Alison Lohman), una ambiciosa ejecutiva de préstamos bancarios en Los Ángeles.

Buscando impresionar a su jefe para conseguir un ascenso, Christine toma la dura decisión de negarle una tercera extensión de su hipoteca a una anciana misteriosa, la señora Sylvia Ganush (una inolvidable y aterradora Lorna Raver).

Lo que Christine no vio venir es que la anciana no solo perdería su casa, sino que, en venganza, le lanzaría la letal maldición de la Lamia. A partir de ese momento, la joven tiene solo tres días para romper el maleficio antes de que un demonio cabrío la arrastre literalmente a los fuegos del infierno.
El elenco lo complementa Justin Long como el novio escéptico que intenta mantener la cordura en medio del caos sobrenatural.

🎬 El regreso de Sam Raimi a su verdadero amor: El Splatstick
Después de pasar años dirigiendo la taquillera trilogía original de Spider-Man, Raimi regresó a sus raíces con esta producción. La película se enmarca en el terror sobrenatural, pero con un sello muy particular del director: el splatstick (la combinación perfecta entre el gore/terror y la comedia física o slapstick), una fórmula que ya había perfeccionado en los 80 con la saga de Evil Dead.
¿Por qué su «humor involuntario» la hizo un clásico de culto?
Aunque la película tiene momentos de tensión genuina y jumpscares que te hacen saltar del asiento, lo que realmente la consagró en la cultura pop fue su increíble humor negro e «involuntario» (que de involuntario no tiene nada, pues está fríamente calculado por Raimi).
La cinta se atreve a cruzar la línea del absurdo con escenas que se debaten entre el asco y la carcajada:




Fluidos por doquier: Desde moscas saliendo de la boca hasta chorros exagerados de sangre por la nariz y dentaduras flotantes.
La pelea en el auto: El enfrentamiento inicial entre Christine y la anciana Ganush en el estacionamiento es una joya de comedia física, usando grapadoras y reglas de oficina como armas de defensa.
La cabra parlante: La famosa escena de la sesión espiritista donde una cabra es poseída y empieza a insultar a los presentes es el punto máximo del delirio rítmico de la película.





Un final perfecto que nadie olvida
‘Arrástrame al Infierno’ funciona porque no se toma a sí misma demasiado en serio, pero está ejecutada con una maestría técnica impecable. Su final (que no diremos aquí por si alguien aún no la ve) es uno de los cierres más irónicos, redondos y aplaudidos del género en el siglo XXI.
Si eres fan de los maratones de terror y los efectos prácticos de la vieja escuela, mayo es el mes perfecto para revivir esta obra de arte del horror exagerado.
Hora del debate en Hey Magazine: 👇
¿Qué harías tú si una anciana te maldice en tu trabajo por no hacerle un trámite? 💸🐐
¿Cuál es tu escena favorita de esta joya? ¡Te leemos en los comentarios!