
Imagina pasar más de 60 años viviendo en el mismo lugar y que nadie sepa exactamente quién eres. Algo así le sucedió a esta pequeña anfibia que estuvo escondida a la vista de todos.
Se trata de la Isthmohyla nacientes, popularmente bautizada como la «rana del café», una especie arborícola totalmente única y endémica de las montañas costarricenses. Aunque fue observada desde la década de 1960, se le solía confundir con otra especie muy parecida. Tuvieron que pasar décadas para que, gracias a análisis genéticos y de su canto, la ciencia confirmara lo que ya sospechábamos: es irrepetible en el planeta.

Pese a su curioso nombre, esta ranita no es fanática de la cafeína ni se come las hojas de los cafetales, su dieta real se basa en pequeños insectos. Sin embargo, su presencia entre los cultivos la deja en una posición vulnerable debido al uso de agroquímicos.

Proteger el agua de las zonas montañosas no solo ayuda al ecosistema local, sino que es vital para asegurar que esta pequeña vecina de los cafetales siga acompañándonos por mucho tiempo más.