
Con los abuelitos no… y con los del océano menos. La comunidad marina internacional está en alerta e indignada tras confirmarse un ataque directo contra Toñi, la matriarca indiscutible de las orcas ibéricas.

Toñi no es cualquier orca: tiene alrededor de 60 años y es la integrante más longeva de una población críticamente vulnerable que apenas reúne entre 40 y 50 ejemplares en todo el planeta. Esta semana, investigadores encendieron las alarmas al notar 10 impactos recientes en su lomo y aleta dorsal.

De acuerdo con los especialistas, las heridas fueron provocadas por postas de plomo disparadas a menos de 15 metros de distancia. Aunque Toñi sigue cazando y nadando gracias a su increíble resistencia, su avanzada edad hace que estas lesiones representen un grave riesgo de infección.
Las autoridades ya abrieron una investigación para dar con los responsables. Colectivos y expertos han recordado que ninguna interacción previa entre orcas y veleros justifica el uso de violencia hacia una especie en riesgo.