Veinticinco años después de la tormenta: así sobrevivió Juanes al burnout y reinventó su carrera

Durante años, Juanes parecía tenerlo todo: canciones que se convirtieron en himnos, escenarios llenos y una carrera internacional que no dejaba de crecer. Pero detrás de esa imagen de éxito había un desgaste que terminó por alcanzarlo.
A 25 años de haber comenzado su carrera como solista, Juan Esteban Aristizábal habla con mucha más claridad de aquella etapa en la que el trabajo dejó de sentirse como una pasión y comenzó a convertirse en una carga. Después de una década prácticamente sin parar entre viajes, grabaciones y conciertos, el músico colombiano llegó a un punto en el que, según sus propias palabras, “colapsé. Me quemé. Estaba totalmente quemado”.

El problema no era únicamente el cansancio físico. Juanes comenzó a sentir el costo de estar constantemente lejos de su familia y de perderse momentos importantes con sus hijos. La música, aquello que más amaba, también comenzó a provocarle tristeza.
Fue entonces cuando decidió detenerse.
La pausa le permitió replantearse qué quería hacer con su carrera y, sobre todo, cómo quería vivirla. El artista ha explicado que necesitaba recuperar el equilibrio entre el trabajo, su familia y su propia salud mental. También ha hablado abiertamente de la depresión que ha enfrentado desde su adolescencia y de cómo aprender a hablar de lo que estaba viviendo se convirtió en parte de su proceso de recuperación.

Y hay algo interesante en su historia: Juanes nunca quiso abandonar la música. Lo que necesitaba era encontrar una manera diferente de relacionarse con ella.
Esa transformación también llegó a su manera de crear. Hoy habla del estudio de grabación como uno de sus lugares favoritos, casi como un espacio de libertad. Incluso ha dicho que podría vivir literalmente en un estudio porque disfruta ese momento en el que una idea, después de horas de experimentar, termina convirtiéndose en una canción.

Su nuevo álbum, JuanEsteban, refleja precisamente esa mirada más personal. El nombre no es casualidad: representa al hombre detrás de Juanes, con sus distintas etapas, contradicciones, recuerdos y aprendizajes.
Después de 25 años de carrera, el colombiano asegura sentirse en un momento mucho más libre. La presión por demostrar algo o perseguir constantemente el siguiente éxito ya no ocupa el mismo lugar.

En una entrevista con Billboard, al preguntarle sobre la presión de superarse después de haber conseguido tanto, resumió su presente con una imagen sencilla: “dibujo libre”. Hacer lo que quiera, relajado.
Quizá esa sea la verdadera reinvención de Juanes: no cambiar quién es, sino dejar de intentar demostrar quién tiene que ser.
Después de 25 años, sigue componiendo,
grabando y subiéndose a los escenarios. Pero ahora parece hacerlo desde otro lugar: menos preocupado por mantenerse en la cima y más interesado en disfrutar el camino.