Punto Nemo: El rincón más solitario del planeta donde van a morir las naves espaciales

En medio de la inmensidad del océano Pacífico existe un rincón tan remoto y desconectado de la civilización que si estuvieras en el, los seres humanos más cercanos a ti no pisan tierra firme, sino que flotan en el espacio exterior a 400 kilómetros de altura.

Hablar del Punto Nemo es adentrarse en el sitio geográfico más solitario de todo el planeta. Ubicado en el Pacífico Sur, este punto está calculado de tal forma que se encuentra a la mayor distancia posible de cualquier costa o masa de tierra firme. Su aislamiento es tan extremo que, cuando alguien cruza por ahí, la compañía humana más cercana proviene de los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional. Definitivamente no es el lugar ideal para planear un picnic o buscar señal en el celular.

Pero la verdadera locura de esta zona no es su soledad, sino el uso secreto y futurista que las agencias espaciales le dan. Debido a que está completamente deshabitado y lejos de cualquier ruta comercial o asentamiento humano, las grandes agencias como la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) lo han bautizado oficialmente como la «zona de caída segura» para la basura espacial.

Cada vez que un satélite artificial, una sonda o una nave espacial agota su tiempo de vida útil, los ingenieros espaciales calculan con precisión milimétrica su reentrada a la atmósfera terrestre. El objetivo es que los restos que no se desintegren por completo terminen cayendo exactamente en las profundidades del Punto Nemo.

De esta manera, el fondo marino de este abismo se ha convertido en un cementerio submarino de proporciones épicas, albergando en su lecho los restos de más de 260 estructuras espaciales, entre las que destaca la histórica y legendaria estación espacial rusa Mir.