
Admítelo, tú también has pasado tus pastillas a un pastillero muy lindo o has partido una tableta a la mitad pensando que «no pasa nada». Pero ojo, tu cuerpo podría estar pagando la factura.
La farmacéutica Verónica Olmo ha encendido las alarmas en redes sociales al recordar algo clave: el empaque de tus medicinas no es un diseño aleatorio. El color del blíster, las letritas e íconos no están de adorno, sino que indican si el medicamento es sensible a la luz, si se degrada al contacto con el aire o si requiere cuidados especiales.

Sacar ciertas tabletas de su empaque original para guardarlas en un pastillero semanal o partir una pastilla que no tiene la ranura indicada puede ser peligroso. Al hacerlo, podrías alterar la forma en que tu cuerpo absorbe el ingrediente activo, haciendo que libere todo el efecto de golpe o, peor aún, que pierda su eficacia por completo.
Así que antes de jugar al profesional de la salud, tómate dos segundos para leer lo que el empaque te está diciendo.